Barcelona una ciudad moto-friendly

Barcelona una ciudad  moto-friendly

Barcelona, la capital catalana, tiene una red metropolitana que sumada a la de los trenes, alcanza una longitud de 150 km. 12 líneas que unen a todo los distritos: Badalona, Cornellà de Llobregat, Esplugas de Llobregat, Hospitalet de Llobregat, Moncada y Reixach, El Prat de Llobregat, San Adrián de Besós, San Baudilio de Llobregat y Santa Coloma de Gramanet. Nada mal para una ciudad que no tiene la extensión de Los Ángeles. Si combinamos las redes de tranvías y autobuses, podemos fácilmente definirla una ciudad bien comunicada.

Sin embargo, la presencia de scooters, motocicletas y bicicletas es sorprendente. Solo eche un vistazo a los semáforos, en las intersecciones, donde se acumulan hordas de dos ruedas, listas para arrancar. Para tratar de dar una orden y también para garantizar un cierto nivel de seguridad, el ayuntamiento  de Barcelona ha trazado áreas específicas justo al lado de las intersecciones específicas para motocicletas. Los coches deben detenerse primero y dejar el área libre. Los motociclistas, por lo tanto, tienen su zona de seguridad desde la cual arrancar sin el estres de los coches atados a los codos.

Los censos que se han hecho, coinciden en el hecho de que se estima un número de motos superiores a 200 mil unidades. Eso es sorprendente para una ciudad de un millón y medio de habitantes.

Pero como dije, no es sorprendente si echas un vistazo dandose un paseo por Barcelona. Hay motocicletas en todas partes y estacionamiento para motos al costado de cada acera.

Estoy hablando de números. Que el nuevo Márquez salga de aquí es obvio. Luchan en cada semáforo, refinando la técnica y el tiempo de reacción al verde, buscan el límite en cada esquina, frenando, esquivando.

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Los nuevos Márquez saldran todos de Barcelona y este ha sido el resultado de la crisis. Asi parece. El que bombardeó Barcelona y toda España en 2008. Hubo una caída repentina en el número de automóviles y un crecimiento entre vehículos de dos ruedas. Fue una elección económica. No era pasión. Costos de funcionamiento extremadamente bajos, facilidad de estacionamiento. Aquí en Barcelona, aparcar un coche es un negocio, una plaza de aparcamiento en un garaje cuesta unos cien euros por mes. De estas dificultades y la libertad de movimiento que una moto o una bicicleta en comparación con el transporte público (excelente pero aún lemto y con limites de horarios) ha levantado la nueva generación de motociclistas. Asi serà aumentarán los barcelones en el MotoGP, en la Cross o en el Enduro. Dependiendo de cómo cada una decida cruzar la ciudad. Saltando o tumbando la moto el mas posible. 

Entonces , VR46 se puede dar por vencido, como la FIM, no tiene esperanzas, es una ciudad entera con la que van a luchar. 

 

 

 

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